Los mitos del blanqueo que todos repiten y no son reales

 Muchas veces nos encontramos con algunas ideas instaladas que son dificiles de desterrar: "Si blanqueo, ¿la AFIP me va a perseguir a posteriori?", “No blanqueo porque no me van a agarrar", "No blanqueo, porque quizás viene un blanqueo mejor”, "tengo el dinero en una caja de seguridad y ahí nadie me puede encontrar", “No blanqueo porque tengo la plata en Estados Unidos, y quizás ese país no se pliegue al intercambio de información”.
 


Hay una idea de "No blanqueo, porque quizás viene un blanqueo mejor”
No, es muy difícil decir que en la Argentina no habrá más blanqueos. Pero sí estoy convencido de que si hay un nuevo blanqueo no será en un plazo mediato y  lo que no tengo ninguna duda es que será mucho más caro, porque la OCDE habilitó a que los países hagan una amnistía antes de que entren en vigencia los intercambios de informaciones automáticos a condición de que sean caros. Alemania ha tenido un 25 por ciento, Brasil un 22,5 por ciento, con lo cual el nuestro es un blanqueo de término medio. Desde ese punto de vista, el contexto internacional, más el nuevo marco de negocios que hay en la Argentina, indica que este blanqueo será un éxito total.
 
Otro mito: “No blanqueo porque no me van a agarrar, porque a la AFIP le interesan solo los peces gordos”.
No, eso es mentira. El intercambio de información no distingue montos. Sí para las cuentas preexistentes al año 20015 ó 2016 de US$ 250 mil, pero todas las cuentas nuevas serán informadas. Y eso de ir por los peces gordos no es real, porque la AFIP recibirá la información y esos datos son sistematizados y darán lugar a alertas al comparárselas con las declaraciones juradas. Y el trabajo humano es mínimo, salta todo con software.

Si blanqueo, ¿la AFIP me va a perseguir a posteriori?
No, falso. En la experiencia, el que blanquea no es perseguido salvo que tengan un dato preciso en el futuro. Más que nada los cañones apuntan a los que deberían haber blanqueado y no lo hicieron.

Hay un miedo al escrache, personas que temen aparecer en listas…
Sí, existe ese miedo. En una Argentina reciente por cadena nacional se escrachaba a algunos. Esa es una herida difícil de cerrar y la gente dice: “Y si vuelve un gobierno así, ¿cómo sé que no va a pasar?”. Creo que la ciudadanía a la hora de poner el voto, a quién votar. Soy optimista, no creo que haya camino de retorno a eso. Pero es entendible el miedo al escrache, a figurar en listas, a que esa información llegue a manos de delincuentes. Todo eso no ayuda a la hora de entrar al blanqueo. Pero igual no hay chance, hay que entrar al blanqueo. Igual me consta que la gestión actual de la AFIP está teniendo una serie de procesos para tratar de que no se filtre información y para tratar de detectar quiénes cometen el delito de violación del secreto fiscal. Este es un punto importante porque el secreto fiscal es el punto de confianza que tiene que tener un contribuyente cuando suministra datos que son de mucha sensibilidad al organismo oficial.

¿Hay que darle la declaración jurada al banco?
En esa línea, como decía, se está logrando un avance muy importante en cuanto a los bancos, para que dejen de pedir las declaraciones juradas de sus clientes. Todavía las piden, y ellas forman parte del secreto fiscal y de la intimidad.

¿Y si me la pide tengo que decirles que no corresponde?
Sí, pero el banco no te va a dar el crédito o la tarjeta correspondiente. Así que desde la normativa las autoridades tienen que disponer la prohibición de la solicitud de la declaración jurada de los contribuyentes, porque forma parte de la intimidad.

En su momento se dijo que las ex parejas podían llegar a ser delatoras de ex maridos o ex esposas que tenían dinero sin blanquear, ¿es así?
Lo que es cierto es que hay un plazo procesal de prescripción en donde las ex parejas podrán abrir una reapertura de la división de bienes, pero el plazo no es largo, y habrá que ver quién lo hace. Es lo que en la jerga llaman “el doble precio del blanqueo”: el 10 por ciento más el 50 por ciento que le corresponde a la mujer o al hombre, que no sabía de una cuenta que estaba oculta.

¿Qué pasa si tengo el dinero en una caja de seguridad, porque ahí nadie me puede encontrar?
Desde el perfil de riesgo, el que la tiene en una caja de seguridad, es muy difícil que el organismo lo detecte, salvo cuando quiera volcarlo comprando algún bien. En ese caso tendrá un problema.

Muchas personas dicen: “No blanqueo porque tengo la plata en Estados Unidos, y quizás ese país no se pliegue al intercambio de información”.
Es una especulación de miopía intelectual, porque Estados Unidos tarde o temprano nos dará información. No olvidemos que Estados Unidos tiene su propio sistema de intercambio de datos, llamado FATCA, y cuyo intercambio lo hace recíproco solo con los países que le resultan confiables, y desde ese punto de vista ellos le dan información a 62 países. La Argentina en el corto plazo, no más de uno o dos años, cerrará un acuerdo con Estados Unidos, que ya se está negociando. Y luego la implementación. Por lo que 2018-2019 comenzará el intercambio e información con Estados Unidos. Entonces, quien especial que Estados Unidos no dará información, tiene que saber que hay un compromiso fuerte de ese país de sumarse a la lucha contra la evasión.

¿Qué le corregiría al blanqueo?
Dos cosas. Una es el cómputo de pasivos. Aquellos que tienen compra de inmuebles apalancados con pasivos no pueden tomarlos, lo mismo quienes tienen sociedades. Eso es inequitativo porque pagarán sobre una capacidad económica que no es la real. Ese es el defecto más grande de este blanqueo.
También hay un impedimento que es quienes tienen bienes comprando en años ya prescriptos, que no necesitarían entrar en el blanqueo, podrían regularizar el pago de impuestos posteriores en la moratoria, y les es mucho más económico, hay un impedimiento reglamentario que es no poder usar la moratoria para exteriorizar bienes. Son esos dos temas que son los que más ruido hacen.

Fuente: Entrevista a César Litvin - J. Garau

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